España está sumida en una crisis general. La política pasa uno de los peores momentos desde la instauración de la democracia, desacreditada por los escándalos de corrupción que los medios desvelan día si, día también. Esto ha provocado la pérdida de confianza por parte de la población en los políticos que, unido a la crisis económica que ha dejado a más de seis millones de españoles sin empleo, ha hecho agudizar el ingenio de ciertas personas para encontrar la fórmula mágica que ponga fin a esta situación.
Entre algunas de esas fórmulas mágicas, se encuentran las procedentes de mentes brillantes que han propuesto la disolución del Ejército. Uno de sus principales argumentos es que la situación internacional actual no hace necesaria la presencia de las Fuerzas Armadas. Se trata de una justificación un tanto absurda ya que, a pesar de no estar involucrados directamente en conflictos internacionales, llevan a cabo una acción de seguridad pasiva. No hay que olvidar la posición geográfica de España en el mapamundi, en la frontera entre África y Europa, y lo que sería del país sin este elemento de disuasión.
Durante el año 2012 el Ministerio de Defensa destinó un total de 766,8 millones de euros para las misiones internacionales junto a un desembolso extra para la intervención en Libia desde marzo hasta octubre. Las "mentes maravillosas" mencionadas anteriormente consideran que estos gastos son prescindibles y que podrían ser destinados a otro tipo de acciones interiores. Si se produjera la supresión de las Fuerzas Armadas lo único que sería seguro es que el número de parados aumentaría en el mismo grado en el que España se haría vulnerable.
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| Fuente: Ministerio de Defensa. / EL PAÍS |
No hay que olvidar que la Constitución, en su artículo 30, establece que 'los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España'. Además asigna a las Fuerzas Armadas un puesto básico entre los pilares básicos del orden constitucional, encomendando la misión de 'garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional'. Entre los problemas que azotan a España no se encuentra la acción y existencia del Ejército, por lo que habría que destinar los esfuerzos hacia medidas que sean realmente efectivas.

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