miércoles, 20 de febrero de 2013

Luchemos por nuestro futuro

Hace 10 días el diario 'El País' publicaba un editorial que incluía un decálogo para afrontar el futuro y sacar a España de la crisis en la que se encuentra. En él se proponía reformar la ley Electoral, la ley de Partidos o la Constitución. Se establecían una serie de pasos, aparentemente sencillos, una guía para que los políticos pudieran enderezar el rumbo del país, actualmente a la deriva. El problema está en que los dirigentes de este país están más preocupados por su beneficio personal que por el bienestar general.

Actualmente España está dirigida por una serie de personas -tanto en un lado como en el otro- que han creado un estado de necesidad en nuestro país. Por ello ha llegado la hora de luchar por nosotros, por nuestro país, por el futuro de éste y el de aquellos que vendrán después de nosotros.

Toca reparar los errores cometidos durante la Transición. Es necesaria y urgente una reforma de la ley Electoral de manera que los elegidos respondan ante sus electores y no ante su cabecilla o jefe de filas. Se debe lograr la igualdad del voto emitido con independencia del lugar en el que se resida. Ha llegado la hora de la transparencia y de la ejemplaridad. Así, cualquier dirigente o cargo representativo sospechoso de haber actuado con irregularidad debe ser expulsado. La presunción de inocencia ha de limitarse a actos supuestamente delictivos y nunca a actos políticos en los que debe primar la confianza de los electores. Dimitir debe ser un hecho normal, y no algo excepcional.





André Malraux dijo: "Cada pueblo tiene los dirigentes que se merece". Si la sociedad española fuera de naturaleza corrupta, aceptaría de buen grado a sus actuales políticos, pero como no es así, aquellos que sufrimos las consecuencias tenemos que luchar contra los corruptos y contra los que se aprovechan de la corrupción para sacar tajada.

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