“Es una bendición”
El seleccionador aparca el fútbol por una tarde y habla del Síndrome de Down.
Me presento en casa del seleccionador nacional con 15 minutos de antelación. Vicente del Bosque, al enterarse de mi llegada, sale a recibirme junto con su mujer. Es la hora de la merienda, hoy con amigos. Me invita a tomar asiento y a merendar. Como si fuera amigo suyo de toda la vida sigue contando una anécdota de Marsella: “Era un partido benéfico, y yo, que era el entrenador de uno de los equipos, le dije a Cayetano que saliera. Y resulta que el tío era capaz de plantarse delante de un toro y luego le daba miedo salir a jugar un partido benéfico.”
El salón de su casa tenía muchos más trofeos que la mayoría de las vitrinas de algunos equipos de fútbol, pero, en el centro del salón pude observar, en una amplia mesa, su trofeo más preciado: una foto familiar. Esa mesa estaba ocupada por varios marcos con distintas fotos familiares en diferentes etapas. Me llamó la atención una en la que sus tres hijos posan de pequeños, cuando Gema era una recién nacida.
En la mayoría de las fotos aparecía Álvaro, el hijo mediano, que nació con Síndrome de Down. El síndrome de Down es una anomalía congénita debida a la aparición de un cromosoma de más en el par 21 de cada célula, dando lugar a 47 cromosomas en total. Antes de su experiencia familiar, Vicente del Bosque no había tenido casi contacto con el Síndrome de Down: “Si es verdad que cuando jugaba en el Real Madrid había un chaval de unos 13-14 años que iba los viernes y sábados por la antigua ciudad deportiva, yo le cogía y le metía en el vestuario, me empezaba a tocar el bigote… Era un niño que le veíamos todas las vísperas de partidos y fíjate, ya tendrá casi 40 años.” Al hablar de su caso particular dice lo siguiente: “Es un tema que parece que a ti no te va a tocar nunca. En aquellos momentos cuando nació Álvaro fue un momento duro pero luego lo ves con otra perspectiva y con el paso de los años, al contrario, estamos encantados, un hijo más.” Al principio se asustaron mucho, todo ello fruto del desconocimiento y la ignorancia de lo que ello significa, pero desde su experiencia en todos estos años afirma que no les ha perturbado para nada, es más “nos ha dado una unión más fuerte.” A aquellos padres que se encuentren en la misma situación que ellos hace unos años, les explica que es una situación nueva que hay que saber encajar perfectamente. Es un niño más, un hijo más, una situación nueva para la familia, pero que al fin y al cabo, no es ningún drama. En esos momentos de inicio de esta situación es buena la compañía, la solidaridad, las palabras de todas aquellas personas que han vivido esta experiencia, es muy importante.
Cuenta que desde el primer momento tuvieron suerte, comenzaron con la estimulación precoz apoyándose en profesionales, pero sin separarse de él. Desde el nacimiento buscaron todas las herramientas para una buena preparación, con el objetivo de lograr la mayor integración posible. Cuestionado sobre la educación: “Al principio nos informamos de que era lo mejor. Le llevamos al María Corredentora por asuntos de piscina, estimulación precoz y luego ya en la etapa escolar entró en el Sagrado Corazón y, no sé si estoy hablando de más, pero creo que es pionero en integración y estamos muy contentos de cómo ha ido todos los cursos que ha estado ahí.”
En palabras de su padre Álvaro es el que menos problemas causa de los tres hermanos. Es ordenado, limpio, aseado, come bien y no da ningún problema. Aclara que con eso no dice que sea el mejor de los tres (se le dibuja una sonrisa porque los padres nunca tienen un hijo favorito), pero es un niño bien educado. En el aspecto afectivo, sin ninguna duda, es uno de los niños que une, no sólo a sus padres, sino a sus tíos, primos, cuanta más gente haya en casa mucho mejor. Un niño más, un hijo más, un hermano más, que es entrañable con toda la familia. En definitiva la alegría de la casa.
Las personas de Síndrome de Down tienen rasgos físicos muy característicos, como los ojos achinados, para Vicente: “Todos tienen su sello, y a mí me parece que es un niño guapo, guapísimo. Yo creo que tiene algo, un don dentro que no lo tiene nadie y no me quiero poner demasiado cursi, pero, si hay un amor de verdad, son ellos. Ellos son limpios.” La sonrisa es algo inherente a ellos, como si nunca se enfadaran: “Por supuesto que tiene sus rebotes. Tiene sus prontos pero luego es muy fácil de reconducir. A veces se pone cabezón y se obceca pero bueno, tiene una personalidad dulce y es un niño encantador.”
Álvaro tiene, como el mismo dice, pasión por Pressing Catch, un programa de lucha libre. Todos los sábados juega al fútbol sala con sus compañeros de equipo y le gusta coleccionar los cromos de futbolistas, como los demás chavales. Su día a día consiste en ir a la Fundación Síndrome de Down, lugar dónde tiene sus clases. Está dentro de un proyecto llamado “Estela” donde se les prepara para trabajar y la idea de sus padres es que pueda trabajar en el futuro. Ha hecho las prácticas en una empresa llamada Randstad de empleo temporal, dónde ha estado de ayudante de oficina. Estuvo de prácticas durante dos años, manteniendo un trato genial con la gente de la empresa y él ha tenido un comportamiento fenomenal. Ha sido un paso más en ese mundo al que sus padres quieren que llegue, que es el de que trabaje. Durante esta experiencia se integró perfectamente, como uno más. “Creemos que la integración completa se materializa en que al final pueda trabajar, no es una obsesión pero sí que debe ser su meta, una integración a través del trabajo.”
Acercándonos a una materia relacionada con su profesión, Del Bosque habla así del deporte: “Sin ninguna duda el deporte es integración. No sólo para los niños con alguna discapacidad, sino para los chavales que vienen de fuera. El fútbol aparte de ser un deporte, una pasión, también es salud, e integración en todos los sentidos, sin ninguna duda. Siempre hemos jugado con nuestro equipo de chavales Down pero también hemos jugado con otros chavales “normales”.” En la labor de integración a través del deporte hay varias instituciones involucradas: “Prodis, FSDM, FEMADDI, son instituciones que creo que funcionan bien, hay una gente joven que es extraordinaria. Muchas veces pensamos que hay un retroceso de valores entre la gente joven, pero trato con muchos de ellos y la verdad es que estamos encantados de cómo se portan sin recibir casi nada a cambio.” En el caso particular del Álvaro: “Juega al paddel, va a natación aquí en frente (En frente de su casa hay un Polideportivo que además lleva su nombre) y el fútbol de los sábados y domingos. Hace suficiente deporte, además es diabético y le viene muy bien. La verdad es que tiene una horario en el que prácticamente no para en todo el día. Por las mañanas tiene la Fundación y por las tardes siempre una actividad, informática o alguna actividad física, está siempre ocupado por las tardes.”
Vicente es un hombre que aparece en televisión siempre dentro de esa esfera mediática que hay en todo lo que huele a fútbol. En el trato personal es una persona tranquila, muy agradable, cercana y sobre todo normal. Quizá su situación familiar le haya formado de esa manera, o simplemente siempre ha tenido los pies en el suelo: “Al final es tu hijo y relativizas mucho las cosas. Te das cuenta de que tienen una sensibilidad especial. Hablo por mí, por mi mujer, que nos aporta tranquilidad y afecto, eso es lo principal. No nos ha cambiado tampoco en especial la vida, no nos ha trastornado nada, ni tenemos que hacer nada especial, como uno más y la verdad que para nosotros, la familia, es una bendición.”
Me parece una entrevista fantástica , muy emotiva , cargada de cariño y también de optimismo.
ResponderEliminarÁlvaro Del Bosque es un chico encantador y muy simpático para mi haberle conocido ha Sido lo mejor que me ha pasado era un sueño... y ese sueño se me ha hecho realidad Álvaro es un encanto lo mejor que me ha podido pasar en la vida.
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