martes, 19 de marzo de 2013

Francisco, tienes trabajo

Jorge Bergoglio, rebautizado como Francisco I desde que el pasado 13 de marzo fuera elegido como nuevo papa, tiene por delante un período de bastante trabajo para mejorar la imagen de la Iglesia católica. Tras la renuncia de Benedicto XVI, en los días previos al cónclave, todos los católicos teníamos claro que la Iglesia necesitaba un papa fuerte. Un pontífice capaz de reformar la curia, organizar los ministerios del Vaticano y hacerlos más eficaces, limpiar la basura destapada por caso Vatileaks, aclarar la situación del banco del Vaticano (IOR) y, sobre todo, la postura de la Iglesia ante la pederastia. El italiano Escola, el brasileño Scherer e incluso el canadiense Ouellet formaban la terna de favoritos para suceder a Ratzinger, por lo que el anuncio de Bergoglio resultó aun más sorprendente.





Muchos dicen que tras la elección de Bergoglio los objetivos planteados antes del cónclave quedarán lejos de cumplirse. Perteneciente a la orden de los Jesuítas -que no aceptan cargos de gran responsabilidad-, muy distante al Opus Dei -dominante en Roma-, lleva viviendo con un pulmón desde su infancia y ha estado siempre al lado de los más pobres, demostrando así ser un luchador. No se casa con las normas o las apariencias y sí lo hace con los más necesitados. En su primera aparición como papa sus gestos sobrios y carentes de superioridad, rezando por su antecesor, pidiendo la bendición en lugar de otorgándola e incluso bromeando con su elección, llenaron de alegría y esperanza los corazones católicos. Llamó la atención su aspecto, carente de los típicos ornamentos de oro o túnicas diferenciadoras, un hábito blanco y una cruz de plata fueron todos sus complementos.

Ayer se puso el mono de trabajo y procedió a la lectura del informe Vatileaks, parece que la sobriedad y el esfuerzo marcarán su pontificado. Atrás queda el papa teólogo, llega Francisco, a quiénes muchos esperan  recordar como el papa transparente.




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