Con motivo de los últimos acontecimientos que rodean a la Familia Real,
muchas personas se hacen cuestiones similares al titular de este
artículo: ¿Por qué la monarquía?
Hay quien pide el fin de la monarquía y la instauración de una república.
Defender el concepto monárquico en nuestro país se está volviendo difícil, en
primer lugar por los últimos acontecimientos en los que se han visto implicados
distintos miembros de la Casa Real y en segundo lugar por la presión social que
esto supone.
Aquellos que se pronuncian en contra de este sistema, escándalos aparte,
emplean una serie de argumentos erróneos y que pueden llegar a confundir a la
opinión pública:
Uno de ellos está relacionado con el ámbito económico. Es un tópico manido
aquel que dice que la monarquía supone un gasto ingente para el bolsillo de los
españoles. No hay mejor argumento de persuasión que recurrir a la economía de
cada uno. Lo que no se explica es
que la monarquía española resulta más barata para sus ciudadanos que las repúblicas a aquellos países europeos con dicho sistema.
En un sistema constitucional como el español el poder del rey es muy
limitado. Por ello, un mal rey tendría pocas posibilidades de hacer daño a la
nación precisamente porque sus poderes están muy circunscritos. En cambio un
mal presidente de una república está constantemente actuando para conseguir perpetuarse
y con frecuencia intenta desbordar sus competencias para justificar su
presencia al frente del Estado.
Para concluir, hay que dejar claro que en una monarquía el rey es el
diputado de todos: los que votan a unos, los que votan a otros y los que no
votan.

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